La creencia de que solo cuenta el ejercicio realizado dentro de un gimnasio o con ropa deportiva aleja a muchas personas del movimiento regular. La actividad cotidiana no deportiva (NEAT) tiene un peso enorme en la salud metabólica.
Pequeños cambios que suman horas de actividad
Integrar movimiento en la rutina diaria resulta más sencillo de lo que parece:
- Elegir siempre las escaleras en lugar de ascensores y escaleras mecánicas.
- Realizar llamadas telefónicas largas caminando en círculos o por el pasillo.
- Bajarse una o dos paradas antes en el autobús o metro al volver a casa.
- Realizar pausas de movilidad de tres minutos cada hora de trabajo sedentario frente a la pantalla.
Al cabo de un mes, estas pequeñas decisiones representan decenas de miles de pasos adicionales y una mejora palpable en la vitalidad general.