Los menús cerrados que imponen qué comer exactamente cada día de la semana suelen durar poco. La vida real incluye compromisos laborales, cenas familiares o imprevistos de última hora.
El sistema modular de categorías
En lugar de asignar recetas rígidas, asigna grupos de alimentos por servicio:
- Lunes mediodía: Legumbre + hortalizas variadas.
- Martes mediodía: Pescado + patata o arroz + ensalada verde.
- Miércoles mediodía: Plato de pasta integral o quinoa salteada con verduras y pollo o tofu.
Si surge una invitación a comer fuera el martes, simplemente trasladas la opción prevista al día siguiente sin alterar el equilibrio global de la semana.