El mayor error al reiniciar la práctica de ejercicio tras una temporada de sedentarismo es intentar entrenar con la intensidad o el volumen de hace diez años. El cuerpo necesita tiempo para remodelar tendones, ligamentos y capilares sanguíneos.

Fases para una progresión sensata

  1. Semanas 1 y 2: Crear el espacio temporal. Dedica 20 minutos tres veces por semana a caminar a buen ritmo o realizar movilidad suave. El objetivo prioritario es consolidar el hueco en la agenda.
  2. Semanas 3 a 5: Introducir resistencia básica. Añade ejercicios con el propio peso corporal (sentadillas a una silla, flexiones en la pared o encimera, puentes de glúteo) para activar la musculatura estabilizadora.
  3. A partir de la semana 6: Graduar la intensidad. Incrementa ligeramente las repeticiones, añade pequeñas cargas o aumenta la velocidad de la marcha.

Terminar una sesión sintiendo que podrías haber hecho un poco más es el mejor indicador de que volverás con ganas al siguiente entrenamiento.