El gasto energético diario total no depende únicamente de la hora que pasamos practicando ejercicio. Se compone de varias capas interrelacionadas que determinan cuánta energía utiliza el organismo para mantenerse con vida y funcionar.
Los componentes del gasto energético
Podemos desglosar la demanda de energía de cualquier persona en cuatro bloques fundamentales:
- Tasa Metabólica Basal (TMB): Supone entre el 60% y el 70% del gasto total en la mayoría de personas sedentarias o moderadamente activas. Es la energía que requieren los órganos vitales (cerebro, corazón, hígado, riñones) para funciones biológicas en reposo absoluto.
- Termogénesis de los alimentos (TEF): Supone en torno al 8%-10% de la energía diaria y corresponde al trabajo de digestión, absorción y procesamiento de los nutrientes.
- Gasto por actividad física estructurada (EAT): El ejercicio deliberado, como correr, nadar o levantar pesas, que varía mucho entre personas pero rara vez supera el 15%-25% del total diario.
- Termogénesis de la actividad no asociada al ejercicio (NEAT): Caminar para desplazarse, subir escaleras, limpiar la casa o incluso mantener la postura erguida. Este factor marca con frecuencia la mayor diferencia entre individuos.
Por qué las fórmulas son solo orientativas
Las ecuaciones como la de Harris-Benedict o Mifflin-St Jeor aportan aproximaciones teóricas valiosas. No obstante, dos personas de la misma edad, altura y peso pueden presentar consumos energéticos diferentes en función de su composición corporal, genética, clima y ritmo de vida.