Llevar un diario de alimentación durante tres o cuatro días no tiene por qué consistir en pesar cada gramo y contar calorías. Su valor primordial es arrojar luz sobre patrones invisibles e inconscientes.

Qué anotar para obtener verdadero aprendizaje

En lugar de anotar solo gramos de comida, anota el contexto:

  • ¿Qué comí? Descripción general del plato e ingredientes principales.
  • ¿Dónde y cómo? ¿Sentado en la mesa sin pantallas, de pie en la cocina o trabajando frente al ordenador?
  • ¿Cuál era mi nivel de hambre previo (del 1 al 10)? ¿Tenía un rugido gástrico o estaba aburrido o estresado por una reunión?
  • ¿Cómo me sentí después? ¿Ligero y con energía o pesado y adormilado?

Este ejercicio de observación sin juicio permite identificar con claridad qué momentos del día presentan mayor vulnerabilidad a decisiones automáticas.