Pocas cosas generan tanta frustración infundada como ver que la báscula marca un kilo más un martes respecto al lunes, tras haber comido con moderación. Comprender la fisiología elimina esa angustia al instante.
Los motivos más frecuentes del salto en la balanza
- Una cena con más sal: El cuerpo retiene agua para mantener la concentración osmótica ideal en sangre. Ese agua extra se eliminará en las siguientes horas.
- Una sesión intensa de fuerza: El entrenamiento genera microrroturas musculares naturales que van acompañadas de una ligera inflamación y acúmulo de líquido reparador.
- Tránsito intestinal lento: Si no has evacuado con normalidad, la materia residual en el colon suma peso físico en la báscula.
- Fase lútea en el ciclo menstrual: Los cambios en la progesterona y los estrógenos propician retención hídrica los días previos a la menstruación.
- Cena más rica en carbohidratos: Cada gramo de glucógeno almacenado se fija junto a unos 3 gramos de agua.