Las leyendas del frontal de los envases («artesano», «rico en fibra», «natural») suelen responder a estrategias de marketing. La información objetiva se encuentra en el reverso del paquete.

Los tres puntos clave de inspección

Al analizar un producto procesado, sigue este orden:

  1. La lista de ingredientes: Están ordenados de mayor a menor presencia por peso. Si el azúcar, jarabes refinados o grasas hidrogenadas aparecen entre los tres primeros puestos, el producto dista de ser equilibrado.
  2. El tamaño de la porción sugerida: Comprueba a qué cantidad corresponden los valores de la tabla. A menudo las cifras por porción (ej. 30 g) no coinciden con lo que se consume de forma realista.
  3. Azúcares añadidos y grasas saturadas: Observa la cantidad de azúcares por 100 g de producto. Si supera los 10-15 g en alimentos no lácteos ni frutales, es señal de concentración elevada.

Cuantos menos ingredientes desconocidos y aditivos superfluos contenga la lista, más cercano estará el producto a un alimento mínimamente procesado.